jueves, 29 de agosto de 2013

Claves para un corazón sano



Las enfermedades cardiovasculares son patologías propias de nuestra sociedad, y aunque podemos prevenir muchos de sus factores de riesgo, el alcance de este tipo de dolencias es muy elevado, siendo la primera causa de mortalidad en el mundo superando  a cualquier tipo de cáncer y el sida.

Aunque la edad, el sexo, la herencia genética o la diabetes, son aspectos no modificables, existen otros riesgos para la salud del corazón cuyos efectos negativos podemos evitar con la prevención, practicando las 10 claves siguientes:

1. Actividad física:
La actividad física siempre y cuando se practique regularmente, es beneficiosa en ambos sexos y en todos los grupos de edad, independientemente de cuándo se empiece, lo que indica que nunca es tarde para obtener sus beneficios.
El ejercicio más recomendable es del tipo aeróbico: (correr, caminar con energía, nadar, o ir bicicleta). Debe practicarse por lo menos tres veces por semana durante 30 minutos para fortalecer el corazón y para adquirir, y mantener, el hábito de realizar actividad física con regularidad, ya que un estilo de vida físicamente activo va asociado a una reducción en la frecuencia y mortalidad de las enfermedades cardiovasculares.

2. Dieta sana y equilibrada: 
Seguir unos hábitos saludables en la alimentación puede ayudarnos a disminuir tres de los principales factores implicados en las enfermedades del corazón: (colesterol elevado, hipertensión arterial y la obesidad). Así pues,es posible reducir el riesgo cardiovascular con sólo hacer unos pocos cambios en la dieta, limitando el consumo diario de sal y de alcohol.  Además, la dieta debe constar principalmente de frutas, verduras, cereales, carnes magras y pescado, reduciendo el consumo de grasa (especialmente grasa saturada y colesterol (carnes rojas grasas, leche entera, quesos elaborados con leche entera, huevos, platos a base de crema y postres que contengan mucha grasa), priorizando la grasa procedente del aceite de oliva, frutos secos y pescado azul, ya que estas aportan beneficios sobre el sistema cardiovascular. El aporte de fibra (cereales integrales, legumbres, frutas) también es muy importante.

3. Dejar de fumar:
El tabaco es uno de los principales factores que podemos evitar para disminuir la aparición de enfermedades del corazón, ya que el tabaco ejerce un efecto nocivo sobre el sistema cardiovascular, favorece el riesgo de trombosis provocando una reducción  del calibre de las arterias coronarias y dificultando así el riego del corazón. Por tanto, hay que evitar el tabaco tanto de forma activa como pasiva. 
El hábito de fumar puede ser muy difícil de abandonar, requiere una gran voluntad y en muchos casos es necesario asesoramiento profesional. 

4. Limitar el consumo de alcohol:
Uno a dos vasos de vino tinto al día, se ha relacionado con una disminución de las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, está demostrado que el abuso del alcohol es perjudicial para la salud. Diversos estudios han descrito una relación entre un consumo de alcohol excesivo y la aparición de enfermedades cardiovasculares,  por ello, es recomendable moderar su consumo y limitarlo a un vaso de vino tinto para acompañar las comidas.

5. Mantener un peso óptimo:
Diversos estudios han mostrado que la obesidad agrava los problemas cardíacos por el sobreesfuerzo al que se somete al corazón, predisponiendo a este a sufrir hipertensión, cardiopatía coronaria, accidentes cerebrovasculares, y favorece la aparición de diabetes tipo 2 además de otras enfermedades como las pulmonares y las osteoarticulares que también se ven afectadas por la sobrecarga a la que el corazón se ve sometido.

6. Realizar actividades placenteras y eliminar el estrés:
El estrés es otro factor que puede afectar al corazón. Es más probable sufrir un ataque cardíaco en momentos de estrés, porque el corazón se acelera y aumenta la presión arterial. Cuando esto sucede, el corazón necesita más oxígeno. Esto no quiere decir que el estrés cause enfermedades cardiovasculares, pero sí parece que puede agravarlas.
Es importante por tanto, buscar momentos para realizar actividades relajantes y placenteras, como los paseos, el yoga, etc. y además conseguir ceñirse a calendarios laborales razonables que nos permitan disfrutar del tiempo libre y desconectar del estrés  laboral diario.

7. Control de la diabetes:
En personas que padecen diabetes, el control estricto de sus cifras de glucosa en sangre evita lo que se conoce como las complicaciones de la diabetes en las que, básicamente, el nivel alto de glucosa mantenido provoca un deterioro de las arterias del organismo afectando principalmente a órganos como el corazón, el cerebro, los riñones y la visión. 
Es recomendable analizar el nivel de glucosa en la sangre una vez cada tres años a partir de los 40, con el objetivo de detectar precozmente la diabetes y reducir el riesgo de accidentes cardiovasculares y de una muerte prematura.

8. Vigilar la tensión arterial:
La hipertensión arterial es la elevación, mantenida en el tiempo, de la presión arterial sistólica (máxima) y/o de la diastólica (mínima). Habitualmente no da ningún síntoma pero es importante detectarla y tratarla porque se relaciona con enfermedades cardiacas  potencialmente graves como insuficiencia cardiaca y el infarto de miocardio.

9. Mantener el colesterol a raya:
 Está demostrado que las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200. Además, el colesterol alto no da síntomas y sólo lo hacen sus consecuencias. Las medidas sanitarias actuales están encaminadas a la prevención primaria, para evitar los niveles altos de colesterol y así disminuir el riesgo de sufrir colesterol antes de que aparezca la patología cardiovascular.
La prevención es algo tan sencillo como comer de forma saludable, controlar el peso y hacer ejercicio físico. 

10. Realización de  revisiones médicas de forma periódica:
A partir de los 40 años es recomendable la realización de revisiones médicas de forma periódica. Esto es especialmente importante en personas con factores de riesgo como son antecedentes familiares de enfermedad cardiaca, hipertensión, colesterol, diabetes, obesidad y tabaquismo.
La realización de una analítica y una exploración médica puede poner de manifiesto la presencia de enfermedades relacionadas con el riesgo cardiovascular (hipertensión, diabetes) cuando todavía no se han manifestado.

Si todavía estás a tiempo, comienza ya a prevenir, antes de que sea demasiado tarde.

miércoles, 14 de agosto de 2013

¿Conoces los síntomas del infarto?


Aunque el Infarto de Miocardio es una de las principales causas de muerte en el mundo, muchas de las veces no reconocemos sus síntomas, y consecuentemente, la persona afectada no es tratada a tiempo.

De la rapidez en que sea tratado este episodio, depende la supervivencia, o que las consecuencias de este sean menores, por lo que es de suma importancia  aprender a reconocer sus síntomas ya que pueden  ser algo inespecíficos.

Los síntomas de un infarto varían según el sexo y la persona, y casi nunca se presentan todos al mismo tiempo.

El síntoma principal  es un dolor intenso en el pecho que los que lo padecen suelen describirlo como una opresión sobre el pecho. Este dolor no es siempre igual de intenso, por lo que  la persona que lo está padeciendo muchas veces no le da la importancia que se merece, y atribuye este dolor a diversas causas, como stress, angustia, etc.

Mientras que el dolor en el pecho es el síntoma más común entre los hombres, en las mujeres es más frecuente que se presente un dolor agudo en el cuello, la espalda y la mandíbula,  razón por la cual el infarto de miocardio se diagnostica en el sexo femenino más tarde que en el masculino.

Además estamos acostumbrados a pensar que el dolor del infarto es el dolor en el pecho o el brazo izquierdo, no teniendo en cuenta un dolor en la  espalda o en el cuello como el síntoma de un infarto de miocardio.

Uno de los síntomas de infarto más asociado a mujeres, es el cansancio inexplicable y repentino que suele pasarse por alto.

Otro síntoma que se presenta mucho más frecuente en mujeres que en hombres, son náuseas y vómitos, molestias que pueden atribuirse a otras causas, por lo que debemos de tener en cuenta que si hay náuseas y vómitos, además de otros síntomas, es muy probable que la persona en cuestión este requiriendo atención médica inmediata, ya sea por un infarto o por cualquier otro motivo.

Los síntomas a veces aparecen y desaparecen después de unos minutos, y por este motivo muchas veces se ignora la señal de que está ocurriendo un infarto.

Además, de los síntomas hay que considerar si la persona posee factores de riesgo que predisponen al infarto como la arteriosclerosis u otras enfermedades coronarias, obesidad, tabaquismo, o si esta está atravesando por un período de alto nivel de estrés.

Otro factor clave es la edad: el riesgo de infarto se dispara luego de los 40 años en los hombres y en las mujeres después 50 años.