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lunes, 23 de junio de 2014

Como influye el envejecimiento en las caídas


Con la edad, se pierde musculatura, las articulaciones se desgastan, la columna vertebral se encorva, las plantas de los pies no sienten como antes las irregularidades del suelo, el paso se hace lento y más corto, y se tropieza con mayor frecuencia, porque cuesta más levantar los pies del suelo.

Al mismo tiempo, se pierde oído y vista disminuyendo la percepción de los obstáculos. La parte del oído interno responsable de mantener el equilibrio, también envejece, lo que favorece las sensaciones de vértigo, que desestabilizan la marcha.

Además, a edades avanzadas es más difícil compensar ciertos déficits ya que una persona que sufra vértigos, pero que tenga buena vista, podrá integrar en los ojos nociones de equilibrio que impedirán que se caiga, pero las posibilidades de este tipo de compensación disminuyen a medida que se pierde vista.

Por todas estas razones, los ancianos tienen mayores dificultades para caminar, y su equilibrio es más precario. Pero, afortunadamente se puede frenar los efectos del envejecimiento sobre la marcha


No dejar nunca de caminar, cueste lo que cueste. El sistema locomotor se atrofia a medida que deja de utilizarse. Hacer ejercicios de estiramiento de la espalda y de la columna cervical. Después, con los ojos cerrados, moverse hacia delante y hacia atrás, y pedalear en una bicicleta estática.

Para cuidar el esqueleto, la musculatura y las articulaciones, es necesaria una alimentación adecuada, rica en calcio y proteínas, pero que no añada kilos de más. Por otra parte, para poder seguir caminando, no hay que dudar en recurrir a una intervención quirúrgica de rodilla o de cadera si es preciso, de la misma forma que no hay que retrasar... una operación de cataratas para conservar la vista y no perder autonomía.




viernes, 29 de noviembre de 2013

Cuando las personas mayores cambian su caracter


Cada día es más frecuente, que los ancianos decidan ser autosuficientes y mantener su autonomía sin tener que depender de los hijos, porque sin duda no les gusta ser mandados y prefieren mantener sus costumbres y su independencia.

Pero hay ocasiones, en las que ellos no son capaces de tener el suficiente cuidado consigo mismos, o necesitan ayuda.

Esto les puede llevar a un comportamiento agresivo ante el sentimiento de que están invadiendo su espacio personal, además de sentimientos de incapacidad o frustración porque cada vez les cuesta más  hacer tareas básicas como vestirse, desplazarse o comunicarse, además de poder sufrir depresión, cambios en el entorno inmediato, los efectos de alguna medicación, dolor. Son causas por las que los hijos debería hacerse cargo de ellos, aunque ellos quieran seguir controlando sus vidas, pero hay que fomentar su independencia durante el mayor tiempo posible, pues el hecho de tener que aceptar que ya no se es tan independiente como antes puede causarles frustración., porque los cambios en su vida cotidiana pueden provocar malestar y confusión. por lo que habrá que procurar hacerlos de forma progresiva.

No prestarles atención cuando tengan comportamiento insultante, tampoco desaprobarlos ya que  la atención que le proporcionamos cuando se comportan de este modo es un motivo en sí mismo para que continúen comportándose así.

Comentarles su amabilidad, su buen humor y su colaboración y lo agradable que es para todos verle así, afable, comunicador, feliz.

Toda la familia debe de actuar del mismo modo contra los comportamientos negativos. Hay que demostrarle que es importante para todos los miembros su actitud positiva.

No hay que  tomarse el enfado como algo personal, ni enfrentarse ni pedirles explicaciones, ni manifestarle nuestras quejas, hablarles sin levantar la voz, y sin responder a sus amenazas con bromas o alarmas, pues esto tan sólo contribuye a agravar el problema. 

La convivencia con una persona anciana tiene grandes recompensas y nos conduce a desarrollar cualidades como la paciencia y la comprensión tan necesarias para estas personas. 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Diferencias entre deterioro cognitivo y envejecimiento normal


Algunos olvidos pueden ser parte normal del envejecimiento. Sin embargo, hay personas que tienen más problemas de memoria que otras de su misma edad. Esta condición es llamada deterioro cognitivo. 
Cuando el deterioro cognitivo es leve la persona puede cuidar de sí misma y puede desarrollar sus actividades normalmente.

El factor de riesgo de mayor impacto del deterioro cognitivo es la edad avanzada, aunque también parece estar asociado el factor género, siendo las mujeres quienes lo presentan con mayor frecuencia.

Aunque sólo un médico puede diagnosticar los síntomas iniciales del alzheimer, abajo se muestran algunas de las diferencias entre los signos de deterioro cognitivo los cambios típicos debidos al envejecimiento:

Signos de advertencia del deterioro cognitivo.

• Pérdida de memoria 
Las personas con envejecimiento normal pueden olvidar nombres o citas de vez en cuando.
A las personas con deterioro cognitivo el olvido de la información recientemente adquirida, es uno de los primeros signos más comunes, comenzando a olvidar con más frecuencia y siendo incapaz de recordar la información más tarde. 

• Dificultad para realizar tareas cotidianas
Las personas con envejecimiento normal pueden olvidar de vez en cuando porqué se ha entrado a una habitación u olvidado algo que se pensaba decir.
A las personas con deterioro cognitivo les resulta difícil planificar o realizar tareas cotidianas. Pueden perder la pista de los pasos necesarios para preparar una comida, hacer una llamada de teléfono o jugar un juego. 


• Problemas con el idioma 
Con el envejecimiento normal se puede tener de vez en cuando problemas para encontrar la palabra correcta.
Las personas con deterioro cognitivo suelen olvidar palabras simples o tienden a sustituirlas por palabras inusuales. Por ejemplo: al no encontrar los zapatos  y no recordar su término  preguntan por "esa cosa para mis pies". 

• Desorientación en tiempo y lugar 
Con envejecimiento normal podemos olvidar de vez en cuando en qué día de la semana estamos o cuándo hay que hacer algo.
Las personas con deterioro cognitivo puede perderse en sus propios vecindarios, olvidar dónde están y cómo llegaron allí, o no saber cómo volver a casa. 

• Juicio pobre o disminuido 
Con el envejecimiento normal se puede tomar una decisión cuestionable o discutible de vez en cuando.
Las personas con deterioro cognitivo pueden vestirse inapropiadamente, usando ropas abrigadas en un día cálido o muy poca ropa en días de mucho frío. Pueden mostrar dificultades a la hora de manejar el dinero, sin tener control del gasto. 

• Pérdida de objetos 
Con el envejecimiento normal podemos perder las llaves o el monedero temporalmente.
Una persona con deterioro cognitivo puede poner cosas en lugares insólitos: un bolso en el frigorífico o un reloj de pulsera en el azucarero.

• Cambios de humor o comportamiento 
Con el envejecimiento normal podemos sentirnos tristes o de mal humor de vez en cuando.
Una persona con deterioro cognitivo pueden mostrar cambios de humor rápido,  y pasar de la alegría a las lágrimas, o la ira, sin ninguna razón aparente. 

• Cambios en la personalidad 
Con el envejecimiento normal las personalidades cambiamos un poco con la edad.
Una persona con deterioro cognitivo puede cambiar drasticamente, y convertirse en una persona confusa, recelosa, temerosa o dependiente de un miembro de la familia. 



jueves, 18 de julio de 2013

El apetito de las personas mayores

La pérdida de apetito o anorexia del envejecimiento, es un síntoma muy común que afecta a la población anciana.

La padecen alrededor del 30% de las personas mayores que residen en sus domicilios,  pero mayoritariamente son mujeres.

La sensación del apetito debe mantenerse para asegurar una ingesta adecuada de alimentos y cubrir las necesidades nutricionales del individuo, ya que todo riesgo nutricional empieza con la pérdida de apetito.

La pérdida del apetito, puede ser producida por diversos cambios fisiológicos asociados al proceso de envejecimiento, como puede ser la disminución y atrofia progresiva de las papilas gustativas, o la reducción del sentido del olfato. Así mismo el deterioro de la dentadura, la merma del flujo de saliva o la saciedad precoz que se producen durante esta etapa de la vida, alteran también el apetito. Además existen otros motivos  de carácter social y económico como (soledad, reducción de ingresos) o emocional (ansiedad, depresión), además de algunas enfermedades y sus tratamientos farmacológicos.

La inapetencia persistente reduce la ingesta de proteínas y calorías, provocando una pérdida de peso y aumentando el riesgo de carencias nutricionales y malnutrición.

En las personas mayores la pérdida de peso involuntaria es un signo de alarma y de fragilidad que se asocia a la bajada gradual de masa muscular,  pudiéndose producir fracturas óseas, declive funcional y cognitivo, así como mayor riesgo a infecciones y otras alteraciones de la salud.

Se asume como normal que los ancianos coman menos, pero comer poco y de forma desequilibrada es peligroso para la salud.

Habría que revisar qué comen y cuántas comidas completas realizan al día, para así evitar el riesgo de pérdida de peso y las complicaciones secundarias asociadas.

La toma de suplementos nutricionales, pueden complementar la dieta, NUNCA SUSTITUIRLA, para aumentar  la ingesta de calorías, proteínas y micronutrientes (vitaminas y minerales), y mantener o mejorar el estado nutricional del individuo.

miércoles, 12 de junio de 2013

Toma de Conciencia del Maltrato en la Vejez


El próximo 15 de junio se celebra el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Pienso que es un tema que nos tiene que hacer reflexionar.

A través de los medios de comunicación vemos frecuentemente noticias de violencia de género, e incluso de maltrato infantil, pero pocas veces se habla del maltrato a las personas mayores en situación de dependencia.

A pesar de  que hoy día tenemos  información al instante de todo cuanto sucede en el mundo, sin embargo, muchas  veces, desconocemos lo que esta sucediendo en casa de nuestros vecinos, la frenética vida a la que estamos sometidos, hace que descuidemos las relaciones directas con las personas, a pesar de tenerlas cerca, ignorando si la persona que vive al lado nuestro está siendo victima de malos tratos.

El maltrato de las personas de edad se considera una de las formas de violencia doméstica, y suelen cometerla los propios miembros de la familia u otras personas conocidas por ellos, en sus hogares o en los ámbitos residenciales o institucionales.

Este tipo de maltrato se puede cometer tanto por acción como por omisión, y puede ser intencionado o no. 

También, puede ser de carácter físico, pudiendo dar lugar a una lesión corporal, dolor físico o cualquier otro tipo de perjuicio sobre el individuo, o maltrato psíquico, generando angustia, pena, indignidad, miedo, o cualquier tipo de vejación mediante actos verbales o conductas amenazantes, insultos, intimidación, humillación, ridiculización, privación de seguridad y/o afecto, invalidación, etc.

La Explotación financiera: Es la utilización no autorizada, ilegal e inapropiada de fondos, propiedades o recursos económicos sin consentimiento de su propietario.

La Utilización inadecuada o desproporcionada de medicamentos y fármacos para la sedación o contención y la negación a suministrar un medicamento previamente autorizado por prescripción médica también es considerado Maltrato farmacológico.

El abandono económico, la omisión de necesidades básicas, (alojamiento, abrigo, higiene, ropa, atención sanitaria, tratamiento médico), entre otras, es considerado maltrato. Si ocurre en el ámbito institucional se habla de negligencia, y si ocurre en en el ámbito familiar se considera abandono familiar.

Cuando una persona mayor amenaza su propia salud, integridad y/o seguridad inconscientemente por su negación o rechazo a tomar alimento, agua, ropa, abrigo, higiene o medicación se considera autoabandono.

Si un grupo de edad mayor es sujeto de maltratos u ofensas de cualquier tipo es considerado maltrato social. Ser víctimas de delitos, trampas fraudulentas, acoso inmobiliario y otros también es maltrato social.

Podemos decir que se trata de maltrato institucional: Cualquier legislación, programa, procedimiento, actuación u omisión procedente de los poderes públicos o privados, o derivados de la actuación individual del profesional de estos que conlleve abuso, negligencia o detrimento de salud, de la seguridad, del estado emocional o del estado de bienestar físico, o que los derechos de las personas mayores no sean respetados.


martes, 4 de junio de 2013

Accidente cerebro vascular transitorio


Este fin de semana mi madre nos dio un gran susto al sufrir un ictus, pero afortunadamente se trató de un accidente cerebrovascular transitorio que no ha dejado secuelas, pero con el  que no debemos relajarnos y estar alerta para que no repita, o al menos se quede tan solo en susto.

Conforme envejecemos aumentan las probabilidades de sufrir un derrame cerebral o un ataque al corazón.

Si el cerebro se ve privado de oxígeno, debido a la interrupción del flujo sanguíneo, ciertas partes del cerebro pueden resultar dañadas. 

Las señales de advertencia que suelen presentarse en los ancianos pueden ser muy variadas, como: 
Dolor de cabeza súbito, mareo, entumecimiento o sensación de hormigueo en las extremidades, confusión, habla ininteligible, la boca o los ojos caídos y la incapacidad para sonreír, o  levantar el brazo o la pierna.

Estos síntomas puede considerarse como una señal de accidente cerebrovascular. 

Dependiendo de la parte del cerebro que ha sido afectada, pueden presentarse también problemas en la visión.

Ante cualquiera de estos síntomas, se debe actuar rápidamente y llamar emergencias sanitarias para pedir ayuda. Cada minuto que pase es importante para la recuperación.

Los mini ictus  pueden desaparecer sin daño importante del tejido cerebral, pero si los síntomas mencionados duran más de 5 minutos, entonces se podría considerar un ictus completo. En cualquier caso, cualquiera de estos síntomas necesitan atención médica inmediata.

Los exámenes médicos  regulares pueden ayudar a prevenir un accidente cerebrovascular pequeño. 

El mantenimiento de los niveles normales de presión arterial es esencial para prevenir un accidente cerebrovascular, así como los niveles de azúcar y de colesterol, evitando además el consumo excesivo de tabaco, y alcohol.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Llegó el frío


Al final llegó el frío, aunque este año tardó un poco más de lo habitual en hacerlo.
Os habéis preguntado alguna vez de qué forma afecta el frío a nuestra salud?
Según diversos estudios por debajo de 6ºC de temperatura máxima se produce un incremento brusco de la mortalidad, y esto no solo es debido a resfriados o gripes, con el frío aumentan también los infartos y derrames cerebrales.
Cuando el cuerpo se expone a temperaturas muy bajas pierde más calor del que es capaz de generar y los vasos sanguíneos de la piel se contraen para conservar la temperatura corporal, además la composición de la sangre también cambia con el frío, haciendo que el corazón trabaje con más fuerza para bombear la sangre a través de los vasos contraídos, y a su vez los cambios en la concentración sanguínea aumentan el riesgo de coágulos y de los problemas que estos provocan.
En cuanto a los resfriados y otras infecciones, el aire frío afecta el modo en que el tracto respiratorio nos protege de enfermedades, ya que produce una mucosidad más densa que es menos efectiva para deshacerse de los patógenos intrusos como los virus.
También existen evidencias de que virus como el de la gripe se vuelven más agresivos cuando hace frío, ya que los científicos han descubierto que a temperaturas bajas, el virus desarrolla una capa dura y flexible, (una especie de recubrimiento robusto) que incluso es resistente a los detergentes. Una vez que el virus entra al tracto respiratorio esta capa protectora se derrite para poder infectar con facilidad a su nuevo huésped.
Las personas más vulnerables a estos cambios suelen ser los ancianos y los sujetos que tienen un bajo sistema inmune, por lo que se hace necesario protegerlos del frío.
Es fundamental conseguir un buen aislamiento térmico de la vivienda, evitando las corrientes de aire y las pérdidas de calor por puertas y ventanas y cerrar las habitaciones que no se utilicen, tratando de mantener la temperatura de nuestros hogares en entre 18ºC y 21ºC, ya que si pasamos más de dos horas a 12ºC esto provocará un aumento en la presión arterial, lo cual a su vez incrementa el riesgo de un infarto o derrame cerebral.
Los diferentes tipos de vivienda, sus sistemas de calefacción y aislamiento, los hábitos alimenticios, y de costumbres sociales hacen que una misma baja temperatura tenga diferente repercusión en la salud de unas personas con respecto a otras.
Los alimentos proporcionan calor a nuestro cuerpo, y el frío hace que aumenten las necesidades calóricas,  por lo que conviene hacer comidas que aporten la energía necesaria además de calor (legumbres, sopas etc) pero sin renunciar a una alimentación variada que incluya el resto de alimentos.
A lo largo del día y antes de acostarse una taza de alguna bebida caliente ayuda a mantener la temperatura corporal y es muy reconfortante.
En cuanto al alcohol, y en contra de lo que pueda parecer, al producir vasodilatación, hace que el cuerpo pierda calor por lo que debe evitarse cuando se está expuesto al frío.
No debemos pretender estar en mangas de camisa, ya que una temperatura de 21- 22 grados debería ser suficiente para sentirnos cómodos y si el sistema de calefacción es inexistente o insuficiente, no habrá más remedio que abrigarse con todas las prendas que sean necesarias para mantener la temperatura corporal.
Por otra parte, debe tenerse suma precaución con las estufas de leña y gas para evitar riesgos de incendios o de intoxicación por monóxido de carbono, por lo que hay que asegurarse de que funcionan bien antes de ponerlas en marcha y de que dispongamos de una buena ventilación.
Además es sumamente importante que todas las personas mayores estén vacunadas contra la gripe, ya que en estas personas, sobre todo si padecen además enfermedades crónicas, cardiorrespiratorias, diabetes etc, la gripe puede suponer un grave riesgo para su vida, además de saturar las urgencias de los hospitales.
Conviene saber que hay muchas medicinas que facilitan la pérdida de calor, por lo que no hay que tomar medicamentos sin que hayan sido recetados por el médico.
Los ancianos pierden la capacidad de sentir cambios bruscos de temperatura, por lo que se recomienda a las personas de más de 65 años, instalar un termómetro en un lugar visible para vigilar constantemente la temperatura del cuarto.
Las bajas temperaturas no ocasionan la Artrosis, pero pueden agravar las dolencias típicas de esta enfermedad, por lo que se hace necesario extremar las precauciones, evitando cambios de temperatura bruscos y tomando baños con agua caliente para disminuir la rigidez además de evitar aquellas actividades que requieran gran esfuerzo físico si la persona no está entrenada.
En muchos casos también se acentúa la Dermatitis ya que  el frío, el viento y la humedad contribuyen a resecar la piel, acentuando los eccemas y las grietas en las zonas expuestas de la piel, como la cara y las manos.
Las personas mayores que vivan en áreas de frío extremo, deben dedicar especial cuidado a la nieve y el hielo, ya que pueden estar más predispuestas a caídas y consecuentemente a fracturas, por lo que es recomendable el uso de calzado adecuado.
Además un adulto mayor que durante la mayor parte del año lleva una vida normal, puede tender a aislarse, durante el invierno, pudiendo esto crear un episodio depresivo, por lo que si observamos a nuestros seres queridos con fatiga, desánimo, irritabilidad o somnolencia podríamos considerar la posibilidad de una depresión.



lunes, 12 de noviembre de 2012

En alerta con la diabetes

Ya que el 14 noviembre se celebra el  Día mundial de la Diabetes, conviene recordar cuales son sus causas y sus consecuencias, para así tratar de prevenir esta enfermedad silenciosa, pero que si no es tratada adecuadamente, puede causar  grandes daños en nuestro organismo.

La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por niveles altos de azúcar en la sangre.

Hay tres tipos de diabetes:

Diabetes tipo 1: Generalmente se diagnostica en la infancia, pero muchas de las personas que la padecen reciben el diagnóstico cuando tienen más de 20 años. En esta enfermedad, el cuerpo no produce o produce poca insulina por lo que se necesita inyectar diariamente esta hormona.

Diabetes tipo 2: Es más común que el tipo 1 y generalmente se presenta en la edad adulta, aunque se está diagnosticando cada vez más en personas jóvenes. El páncreas no produce suficiente insulina para mantener los niveles de glucemia normales. Muchas personas con este tipo de diabetes ni siquiera saben que la tienen a pesar de ser una enfermedad grave. Este tipo se está volviendo más común debido a la creciente obesidad y a la falta de ejercicio.

Diabetes gestacional: Consiste en la presencia de altos niveles de glucemia que se presentan en cualquier momento durante el embarazo en una mujer que no tiene diabetes. Las mujeres que padecen este tipo de diabetes están en alto riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular posteriormente en la vida.

Síntomas de la diabetes tipo 1:
Fatiga
Aumento de la sed
Aumento de la micción
Náuseas
Vómitos
Pérdida de peso a pesar del aumento del apetito.
Las personas con diabetes tipo 1 generalmente desarrollan síntomas en un período de tiempo corto y la enfermedad con frecuencia se diagnostica en una sala de urgencias.
La Diabetes tipo 1 no se puede prevenir.

Síntomas de la diabetes tipo 2:
Visión borrosa
Fatiga
Aumento del apetito
Aumento de la sed
Aumento de la micción
Debido a que la diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente, algunas personas con niveles altos de glucemia son completamente asintomáticas.

Son muchos factores de riesgo que predisponen a la diabetes tipo 2, como:
Ser mayor de 45 años.
Antecedentes familiares.
Diabetes gestacional o parto de un bebé con un peso mayor a 4 kg.
Cardiopatía.
Nivel alto de colesterol en la sangre.
Sedentarismo.
Obesidad.
Poliquistosis ovárica (en mujeres).
Deterioro previo de la tolerancia a la glucosa.

Con los años, la diabetes puede llevar a muchos problemas serios si esta no se controla adecuadamente.
Problemas oculares, como dificultad para ver (especialmente por la noche) y sensibilidad a la luz y peligro de quedar ciego.

Los pies y la piel pueden desarrollar úlceras e infecciones. Algunas veces, un pie o pierna puede necesitar su amputación.
Los nervios del cuerpo pueden sufrir daño y causar dolor, picazón y pérdida de la sensibilidad.
Debido al daño en los nervios, también se puede tener problemas para digerir el los alimentos y se puede sentir debilidad o problemas para ir al baño. El daño a los nervios también puede dificultar la erección en los hombres.

Algunas medidas que pueden tomarse para prevenir la diabetes tipo 2:

Los factores de riesgo para padecer esta dolencia, pueden ser en su mayor parte evitables evitando la obesidad, por lo que la mejor forma de prevenir es procurando tener un peso normal y saludable.

Debemos elegir alimentos saludables, con bajo contenido en grasas, pero con alto contenido en otros nutrientes, como cereales, pan integral, frutas, verduras, productos lácteos y proteínas magras que contengan poca grasa, estos alimentos nos proveerán de los nutrientes necesarios pero también ayudarán a mantener un peso que permitirá prevenir la diabetes tipo 2.

Además debemos restringir el consumo de comidas rápidas, refrescos con azúcar y bollería industrial.

Mantenernos activos y disminuir el tiempo que pasamos en actividades sedentarias como ver la TV o  muchas horas con el ordenador.
Hacer más actividad física todos los días ayuda a quemar más calorías y bajar de peso. Intentar hacer al menos 30 minutos de ejercicio, cinco días a la semana. Si antes no se ha hecho ejercicio, hay que comenzar lentamente, hasta llegar a la meta.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Morir sin dolor


Los Cuidados paliativos, son aquellas atenciones que se dan a un paciente con una enfermedad potencialmente mortal, en fase avanzada y al que no afectan los tratamientos curativos. 

Estos cuidados ni aceleran ni detienen el proceso de morir. No prolongan la vida y tampoco aceleran la muerte. Solamente aportan los conocimientos especializados de cuidados médicos, psicológicos y el soporte emocional y espiritual durante la fase terminal en un entorno que incluye el hogar, la familia y los amigos, a través de unidades de atención domiciliaria y unidades hospitalarias de agudos de media y larga estancia. 

Para acceder a los servicios de cuidados paliativos es imprescindible que se den las siguientes situaciones:

  • Presencia de una enfermedad avanzada, progresiva e incurable. 
  • Falta  de respuesta al tratamiento específico.
  • Presencia de numerosos problemas o síntomas intensos múltiples y cambiantes.
  • Gran impacto emocional en paciente, familia y equipo terapéutico, muy relacionado con la presencia,            explícita o no, de la muerte.
  • Pronóstico de vida inferior a 6 meses. 
Los cuidados paliativos procuran conseguir que los pacientes dispongan de los días que les resten conscientes y libres de dolor, con los síntomas bajo control, de tal modo que estos sean vividos con dignidad, en su casa o en un lugar lo más parecido posible, rodeados de la gente que les quiere. 

Los cuidados paliativos constituyen un derecho de los ciudadanos, una prestación asistencial reconocida y una disciplina madura que ofrece cada vez más y mejores resultados.

Todos los ciudadanos tenemos derecho a una vida digna, y por tanto, y como parte de ella, a una muerte digna también.

El testamento vital  permite a los ciudadanos, manifestar anticipadamente los cuidados y tratamientos que desean recibir sobre su salud, cuando ya no puedan tomar decisiones.

El ciudadano, podrá además expresar su voluntad sobre la donación de sus órganos, tejidos y la cesión de su cuerpo a la docencia o investigación una vez llegado el fallecimiento.

Prevé la designación de un representante, que será el interlocutor ante el médico o el equipo sanitario y velará por el cumplimiento de las instrucciones previas.

El documento de instrucciones previas podrá ser revocado, modificado o sustituido en cualquier momento por la persona otorgante.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Dificultades del anciano en la vida diaria


Las actividades que plantean más problemas en los ancianos son aquellas que requieren mayor movimiento, por lo que la movilidad es el mejor marcador de capacidad funcional general en el anciano, así que es de una gran importancia la prevención y rehabilitación de problemas relacionados con la movilidad  para mejorar de forma considerable su calidad de vida.

Las enfermedades del anciano suelen ser crónicas y con desarrollo de incapacidad funcional, por lo que conlleva a la necesidad de cuidados y gastos sanitarios y sociales.

Las actividades básicas de la vida diaria incluye comer, bañarse, vestirse, arreglarse, trasladarse de la cama al sillón, caminar, subir y bajar escaleras y el manejo de la continencia fecal y urinaria. El 23% de los ancianos presenta incapacidad para la realización de alguna de estas actividades.

El sexo femenino está más relacionado con la incapacidad funcional, quizá por el hecho de que las mujeres tendemos a presentar más enfermedades crónicas incapacitantes, mientras que en los hombres es más común que tengan enfermedades agudas más letales.

Las actividades funcionales de la vida diaria comprenden el uso del teléfono, realizar compras, preparar la comida, cuidado de la casa, lavado de la ropa, utilización de transportes, manejo de la medicación y de los asuntos económicos. 
El 73% de esta la población presenta incapacidad funcional en estas actividades, especialmente para cuidar la casa, lavar la ropa y comprar. 

En este caso los hombres tienen más dificultades, que se atribuyen a factores culturales y sociales, ya que es más común que sea la mujer quien se encargue de las tareas domésticas.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La enfermedad del olvido



La enfermedad de Alzheimer, está íntimamente ligada al envejecimiento, causando lesiones cerebrales como  la pérdida de memoria y otras funciones como el lenguaje y alteraciones de conducta, como depresión, alucinaciones y agresividad. 

La enfermedad es progresiva, pero existen diversos tratamientos que mejoran la capacidad cognitiva y funcional de los enfermos, así como las alteraciones de conducta. 

Los dos factores de riesgo más importantes son la edad y los antecedentes familiares, aunque se han estudiado otros muchos otros.


Las personas mayores de 65 años tienen un 10% de riesgo de tener la enfermedad, mientras que este se eleva a casi el 50% en los mayores de 85 años.

Los individuos cuyos padres o abuelos han tenido demencia tienen más riesgo de desarrollarla, sin embargo la enfermedad se considera hereditaria en menos de un 1% de los casos. Conocer la predisposición puede ayudar a hacer un diagnóstico temprano y a encontrar tratamientos precoces, por lo que en un futuro puede tener gran utilidad.

Una vez diagnosticada  comienza un proceso muy difícil, tanto para el enfermo como para las personas que le rodean. Todo el entorno del enfermo, la casa y la familia, deberá ser reorganizado para evitar cualquier tipo de lesión,  facilitar el manejo de situaciones complicadas, y para asegurar una calidad de vida adecuada al enfermo y a sus cuidadores. 

Por lo que se deben adoptar medidas para: 
Evitar caídas.
Evitar accidentes, retirando todo tipo de materiales cortantes, inflamables y tóxicos. 
Es recomendable equipar la bañera con barras que faciliten la entrada y salida de la misma, y con bandas antideslizantes. Instalar seguros en ventanas y puertas, y no dejar nunca solo al paciente en lugares como terrazas, escaleras, y otros lugares que puedan resultar peligrosos para él. Es muy recomendable tener siempre a mano el número de teléfono del servicio de urgencias o centro de salud más cercano. 
No dejar nada que pueda caerse con facilidad o con lo que se pueda tropezar. Además, es conveniente no cambiar las cosas de sitio para no desorientar al enfermo. 
Es bueno indicar el recorrido desde el dormitorio hacia el baño y la cocina, y se pueden colocar carteles con el nombre (y a ser posible un dibujo sencillo) de estas estancias en la puerta. 

Ya desde las primeras etapas de la enfermedad se debe crear una rutina y seguirla lo más fielmente posible, lo que ayudará al enfermo a orientarse en el espacio y en el tiempo. Esto también se puede conseguir facilitándole el acceso a un calendario donde este pueda ir tachando los días, elaborando una lista de actividades, o situando a la vista un reloj que pueda comprender (normalmente les resulta más fácil interpretar los relojes digitales). 

La familia va a vivir y sufrir con el enfermo de Alzheimer todo el progreso de su enfermedad. Los cambios que van a ocurrir supondrán en muchos casos la aparición de sentimientos negativos (depresión, miedo, ansiedad, culpabilidad…), y un nivel de estrés y desgaste, tanto físico como psicológico, 

Para evitar que la pesona que lo cuida sufra el sindrome del cuidador debe en primer lugar, estar informada y recibir algún tipo de formación que la oriente en el desarrollo de su función. En segundo lugar, debe saber que dispone de ayuda siempre que la necesite, apoyo psicológico, social y familiar. Por último, y no menos importante, el cuidador debe tener tiempo para descansar y poder realizar actividades fuera del entorno del enfermo. En definitiva, no se debe olvidar que tan importante como el bienestar del paciente es el mantenimiento de la calidad de vida de las personas que le rodean.


martes, 31 de julio de 2012

Caídas

La incidencia de caídas en la población anciana es mucho mayor que en el resto de la población.

Una caída puede cambiar la vida de las personas mayores, pues puede conducir a discapacidades y pérdida de la independencia.

Los huesos frágiles por la osteoporosis, pueden causar fracturas frecuentes en la cadera, pero envejecer no es lo único que hace que las personas se caigan.

Las enfermedades crónicas como el Parkinson, demencias, enfermedad cerebrovascular, alteraciones visuales, la pérdida del equilibrio relacionada con la edad, infecciones del oído, el consumo de algunos fármacos, alteraciones osteo-musculares asociados directa o indirectamente con la edad, así como problemas de los pies  pueden ser una causa más de trastorno del equilibrio y de la marcha, y con ello acarrear caídas.

Además suele ser frecuente en la población anciana un mal cumplimiento en la frecuencia y dosis de los medicamentos a tomar, la confusión entre distintos fármacos o la automedicación. Todo esto junto con la presencia de varias patologías, aumenta el riesgo de caídas entre los ancianos, por lo que los médicos deberán ser cautelosos al recetar las diferentes combinaciones de fármacos.

Un 77 % de caídas son derivados del entorno (existencia de alfombras, excesos de espejos, pijamas de pantalón largo, pisos muy pulidos, animales, escaleras, sillas y mesas bajas, etcétera)

Es importante mantener una iluminación adecuada en el área donde se mueve el anciano, evitar colocación de objetos de baja altura con los que pueda tropezar, evitar el uso de alfombras,  procurar que los animales domésticos no circulen alrededor del anciano, colocar barandas a ambos lados de las escaleras, cambiar la bañera por un plato de ducha que no resbale, además de colocar barandillas para agarrarse etc.

Usar zapatos que no resbalen y moverse con la ayuda de un andador o bastón también ayuda.

La caída puede ser un signo indirecto del inicio de una enfermedad en personas mayores y no es extraño una caída como primera manifestación de alguna enfermedad.

Cuidar la salud mediante el ejercicio y los exámenes periódicos tanto físicos como oculares puede ayudar a reducir el riesgo de caídas.

Para reducir las posibilidades de fracturas óseas en caso de caída, hace falta tomar suficiente calcio y vitamina D.

Las personas mayores muchas veces aceptan las caídas como parte inevitable del envejecimiento y por ello frecuentemente dejan de consultar al médico sobre este hecho, por lo que el médico de familia debería dar información a aquellas personas con riesgo de sufrir caídas para así poder evitar muchas de las consecuencias orgánicas y psicológicas que éstas acarrean.

Las mujeres suelen sufrir más caídas que los hombres hasta los 75 años, y a partir de esta edad la frecuencia es similar en ambos sexos.

La fractura es la consecuencia más seria de las caídas. La tasa de mortalidad entre los enfermos que han sufrido una fractura de cadera es del 10-20 % más alta que entre aquellas de igual sexo y edad que no la han sufrido.

La mayor parte de estos fallecimientos ocurren en los 4 meses siguientes, además es causa de incapacidad física posterior, ya que la mitad de los que sobreviven tras ella no recuperan nunca el nivel funcional que tenían antes, además de las secuelas síquicas que generan  miedo a caer otra vez.


martes, 3 de julio de 2012

La importacia del agua en los mayores

Como cada año por estas fechas, venimos padeciendo varias olas de calor de las que es preciso protegernos, ya que es algo vital para la salud y la seguridad, siendo el grupo de las personas mayores, uno de los que mayormente sufre sus consecuencias, porque los golpes de calor pueden alterar todo el organismo y provocar problemas serios. 

Para ello hay que tratar de pasar las horas más calurosas del día en un lugar fresco, usar ropa con tejidos naturales como el algodón y estar constantemente bebiendo agua e ingiriendo líquidos ya que la hidratación es fundamental en nuestros mayores.

No hay otra sustancia tan involucrada en las funciones vitales como el agua. 
Todas las reacciones químicas del organismo se realizan en un medio acuoso. Sirve para transportar nutrientes y como vehículo para excretar productos de desecho. Lubrica y proporciona soporte estructural a tejidos y articulaciones, pero quizás una de sus funciones más importantes está relacionada con la termorregulación a través de la sudoración y transpiración, evitando así las variaciones de temperatura en nuestro organismo que podrían ser fatales.
El contenido de agua es mayor en los hombres que en las mujeres y tiende a disminuir con la edad en ambos sexos.
Muchas veces la reducción de peso en esta etapa de la vida, se produce como consecuencia de los cambios que se producen en la composición corporal, ya que estos llegan a producir alteraciones en la regulación de la temperatura corporal aumentando la tendencia a la deshidratación, por lo que es de suma importancia mantener el balance entre la ingesta y la pérdida de líquidos. Es fundamental hacer el seguimiento nutricional de las personas mayores para evitar los riesgos de deshidratación que pueden dar lugar a graves problemas para su salud, ya que durante el envejecimiento pueden existir diversos factores que favorecan, en mayor o menor grado, dichas alteraciones.

La disminución de la ingesta de agua, puede ser causada entre otros factores por:
Disminución de la sensación de sed, provocada por el envejecimiento.
Disminución de la apetencia por determinados alimentos ricos en agua, por ejemplo la leche.
Disminución de la accesibilidad al agua, causada por mermas de la autonomía física y psíquica del individuo.
El temor a beber y a consumir alimentos ricos en agua, por considerar que puede incrementar el riesgo de incontinencia urinaria, en especial durante las horas nocturnas.

Además también influyen el la desidratación las dificultades en la capacidad de deglución, provocadas por el propio envejecimiento.
El aumento de la diuresis, causada bien por la presencia de algunas enfermedades, como la diabetes descontrolada  o por la administración crónica de algunos medicamentos, tales como diuréticos y broncodilatadores derivados de la teofilina.
El incremento de la pérdida de agua a través de las heces, provocado por la administración incontrolada de laxantes o una mayor incidencia de procesos diarreicos.
La insuficiencia respiratoria, también provoca una mayor perdida de agua en la respiración.

El requerimientos diario de agua en las personas de edad avanzada se convierte en una verdadera necesidad a la que hay que prestar atención.

lunes, 9 de abril de 2012

Hagamos frente al Parkinson


Con la celebración el 11 de abril del día mundial del parkinson, recordamos diferentes aspectos de esta enfermedad.

La enfermedad de Parkinson consiste en un desorden crónico y degenerativo de una de las partes del cerebro que controla el sistema motor y se manifiesta con una pérdida progresiva de la capacidad de coordinar los movimientos. Se produce cuando las células nerviosas de la sustancia negra del mesencéfalo, área cerebral que controla el movimiento, mueren o sufren algún deterioro.
No se sabe con exactitud cuales son las causas que provocan la enfermedad.

El Parkinson se confunde en sus etapas iniciales con los síntomas propios de otras patologías, por lo que es difícil de diagnosticar.

Los primeros síntomas suelen ser leves y se van haciendo cada vez más notorios con el paso del tiempo.
El cuadro inicial típico registra dolores en las articulaciones, dificultades para realizar movimientos, agotamiento. La caligrafía también empieza a cambiar y se torna pequeña e irregular. En el 80 por ciento de los pacientes comienzan los síntomas en un solo lado del cuerpo y luego se generalizan. El carácter también varía en los primeros estadios, por lo que es habitual la irritabilidad o la depresión sin causa aparente.

Todos estos síntomas pueden perdurar mucho tiempo antes de que se manifiesten los signos clásicos que confirman el desarrollo de la enfermedad, que se manifiesta con la aparición de temblores, rigidez de los músculos, lentitud y dificultad para iniciar el movimiento, aunque a veces, no se manifiestan todos los síntomas conjuntamente.

El Parkinson no puede prevenirse, pero ante un diagnóstico temprano acudiendo al médico 1 vez al año y ante cualquier sintomatología que nos llame la atención, se puede retardar la progresión de la enfermedad ya que actualmente se controla y trata con eficacia.
Los medicamentos utilizados alivian los males producidos pero no eliminan la causa.

La evolución de la enfermedad, en la mayoría de los casos, es lenta, por lo que al principio interfiere minimamente en la vida diaria. Muchas veces los síntomas permanecen estables durante largo tiempo y si se trata convenientemente no se acortan las perspectivas de vida.

Uno de los aspectos más importantes del tratamiento de la enfermedad de Parkinson consiste en el mantenimiento del tono muscular y de las funciones motoras, por lo que es esencial la actividad física diaria. También hay ejercicios determinados que pueden ayudar a mantener la movilidad de los miembros y fortalecer los músculos que generalmente se ven más afectados.

El Parkinson afecta por igual a hombres y mujeres de todas las razas. Su desarrollo está relacionado con la edad: aparece generalmente a partir de los 50 años y la media de inicio de los síntomas se sitúa en los 60. Sin embargo, en los últimos años se ha registrado un aumento considerable de los casos de Parkinson precoz y se estima que cerca del 10 por ciento de los pacientes tienen menos de 40 años.

Listado de Asociaciones de Parkinson en España

jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Feliz Navidad?



Tan solo faltan unos días para que muchas personas hagan realidad la frase del famoso anuncio de turrón que dice "Vuelve a casa por Navidad".
En estas fechas , parece que la necesidad de sentirse feliz y acompañado, se hace más patente que durante el resto del año por lo que en estos días nos sentimos más obligados a compartir con nuestros amigos y familiares y a estar felices. Pero esto no es así para todo el mundo, hay muchas personas para las que estas fechas son especialmente tristes por diferentes circunstancias.
Los medios de comunicación y la publicidad enfatizan la necesidad de estar acompañado en estas fechas, y esta presión crea en muchos de nosotros la necesidad de compañía.
Hay muchas personas para las que estas fechas son una época como otra cualquiera:
Personas que están solas en sus casas, trabajando, de guardia en un hospital, lejos de sus familias,o bien con problemas familiares, haciendo que se sientan tristes.
Está demostrado que la Navidad hace más obvio el sentimiento de soledad, pues según las estadísticas por estas fechas hay muchas personas que se deprimen más.
Para evitar esto, es bueno encontrar nuevas aficiones que faciliten nuestra relación social, buscar actividades con personas afines a nosotros y mantener esos encuentros para afianzar una posible amistad futura. Toda interacción con los demás es positiva, recuperar la relación con antiguos amigos y familiares lejanos que hace tiempo que no vemos, insertarnos en nuestro grupo de trabajo, saludar a las personas con que diariamente nos cruzamos.
Todas estas situaciones nos ayudarán a no sentirnos tan solos en estas fechas, aún así, es posible que por nuestro carácter, nuestra personalidad, la baja autoestima, o la extrema timidez, tengamos serias dificultades de comunicación y nos resulte imposible hacer frente a esta situación.
Este sentimiento de tristeza, inunda también a muchos de nuestros mayores, ya que en estas fechas suelen acordarse de los familiares que faltan. Muchos han perdido a sus parejas, otros incluso hijos u algún otro familiar cercano.
Así mismo muchos enfermos de alzheimer, parkinson y otras enfermedades degenerativas y sus cuidadores están más propensos a estos sentimientos de tristeza, debido a la preocupación que la enfermedad representa para la familia
Para sobrellevar mejor estas situaciones se pueden hacer las siguientes actividades:
Como en esta época se recuerda más a los familiares y amigos, podemos sacar los álbumes de fotos y así ejercitar la memoria, haciéndoles preguntas sobre las personas, lugares, fechas, eventos y situaciones que se encuentran reflejadas en las fotos.
Desde luego esta actividad está indicada en niveles leves de la enfermedad, aunque también estimula el cerebro de un paciente en estado severo aunque este no manifieste respuesta alguna.
Aunque tanto el paciente como el cuidador deben integrarse en las celebraciones, hay pacientes que no toleran los cambios en su rutina, por lo que hay que protegerlos de los ruidos, la afluencia de visitas y la prolongación de estas.
Por Navidad son muchas las personas que toman vacaciones, por lo que el cuidador principal debe aprovechar la llegada de otros familiares, para implicar a estos en el cuidado de la persona dependiente y así poder tomarse unos días, o bien unas horas de tranquilidad y descanso.
También podemos aprovechar que es época de regalos, para comunicar a los familiares, las necesidades del paciente y para que los regalos que este reciba puedan facilitar su cuidado.
A pesar de las dificultades, la vida solo se vive una vez, así que procuremos ser felices en Navidad y Siempre.



martes, 25 de octubre de 2011

Ley de Dependencia


En las últimas décadas la sociedad española ha experimentado numerosos cambios en la forma de vida de nuestro país. Las estructuras familiares han cambiado, pasando de la típica familia de varios hijos con el padre y la madre conviviendo en el mismo hogar, a las familias monoparentales y con un número menor de hijos. La mujer que generalmente estaba encasillada en el cuidado del hogar, hace ya un tiempo que forma parte del mercado laboral, lo que hace que aumente su carga de trabajo pues pese a tener un trabajo fuera de casa sigue teniendo la carga de las necesidades del domicilio.

Este cambio de modelo familiar, junto con el aumento de la esperanza de vida y el crecimiento del grupo de edad de mayores de 80 años, además del incremento de personas de todas las edades que como consecuencia de algún tipo de accidente o enfermedad sufren alguna deficiencia o discapacidad, está propiciando que cada vez sea mayor el número de personas que presentan algún tipo de dependencia y que por ello deben recibir cuidados.

Siendo la familia la institución que tradicionalmente y de forma principal se ha venido ocupando del cuidado de las personas dependientes, pero como consecuencia del incremento en el número de estas personas y de los cambios producidos en la propia familia y la sociedad, junto a las escasas ayudas públicas destinadas al respecto, se da la situación en la que la familia cada vez tiene mayores dificultades para seguir haciendo frente a estas necesidades en la misma forma que lo venía haciendo hasta ahora. Esto provoca que el cuidado de las personas dependientes se viva como un problema y que sea una de las principales preocupaciones de nuestra sociedad, y al igual que ha sucedido en otros países de nuestro entorno europeo, se trabaja para conseguir una protección pública específica ante este riesgo.

Las últimas décadas en España han traído profundas transformaciones en la pirámide poblacional, entre ellas un proceso de envejecimiento notable y esto hace que se haya producido un gran aumento de personas con discapacidad, ya que la edad es un factor determinante en la aparición de este fenómeno.

El envejecimiento es parte natural de la vida y debemos conseguir que el aumento en años de vida vaya acompañado de una buena calidad de esta en la población anciana. Aunque generalmente se habla de dependencia de personas "mayores" (ancianos) existen personas jóvenes con minusvalías que también son dependientes, muchas de éstas, tienen que ser atendidas por los padres que en muchos casos son personas mayores mayores.

Una persona puede ser dependiente y autónoma, si tiene discapacidad física sin deterioro cognitivo.

Se entiende por autonomía a "la capacidad de controlar, afrontar y tomar, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias, así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria".
Una persona es dependiente cuando presenta una pérdida más o menos importante de su autonomía funcional y necesita la ayuda de otras personas para poder desenvolverse en su vida diaria.

Se entiende por dependencia al "estado de carácter permanente en que se encuentran las personas, que por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria.

La Ley de Dependencia es una ley universal a la que tienen derecho todos los españoles que no pueden valerse por sí mismos. Con esta ley se pretende alcanzar la autonomía de las personas dependientes y de sus cuidadores.
Para ello, el Estado y las Comunidades Autónomas, se han dotado de unos recursos y prestaciones a los que podrán acceder todas aquellas personas que cumplan los requisitos establecidos en la Ley de Dependencia.
Los grados de dependencia estipulados por la Ley de Dependencia son los siguientes:

  • Primer grado o dependencia moderada:

Personas que necesitan ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día, (por ejemplo, para comer y beber, controlar la micción o la defecación, lavarse, vestirse...), o necesitan ayuda intermitente o limitada para mantener la autonomía personal.

  • Segundo grado o dependencia severa:

Personas que necesitan ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero no requieren el apoyo permanente de un cuidador, o necesitan mucha ayuda para mantener la autonomía personal.

  • Tercer grado o gran dependencia:

Personas que necesitan ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día, y por su pérdida total de autonomía, necesitan el apoyo indispensable y continuo de otra persona, o bien tienen necesidad de ayuda total para mantener la autonomía personal.

Cada grado tiene a su vez dos niveles de intensidad: Nivel 1 y Nivel 2.

Trámites para Solicitar la ayuda de La Ley de Dependencia:
El proceso deberá iniciarlo la persona que pueda estar afectada por algún grado de dependencia o quien ostente su representación.
La solicitud se hace por escrito, rellenando los formularios que para ello ha aprobado la Comunidad Autónoma donde reside la persona.
La solicitud y documentos que la acompañan deberá presentarse en aquella institución o departamento que sea competente en cada
Comunidad Autónoma y es común que también pueda presentarse en los respectivos centros de servicios sociales de cada localidad.
Habitualmente suele exigirse además del modelo de solicitud relleno y firmado, un informe de salud (al que pueden acompañarse otros informes que el solicitante tenga en su poder), fotocopia del DNI, certificación de empadronamiento del lugar donde va a solicitarse, en caso de ser necesario puede solicitarse declaración del guardador de hecho u otros documentos análogos. Es conveniente informarse sobre cuáles de estos documentos son necesarios y solicitar los impresos ante la misma administración donde va a solicitarse el reconocimiento.

Entre los servicios que contempla la Ley están incluidos:

  • 1. Servicios de Prevención de las situaciones de dependencia
  • 2. Servicio de Teleasistencia
  • 3. Servicio de Ayuda a Domicilio, entre lo que se incluye: Atención de las necesidades del hogar y Cuidados personales.
  • 4. Servicio de Centro de Día y Noche, que puede ser: Centro de día para mayores, Centro de día para menores de 65 años, Centro de día de atención especializada, Centro de noche.
  • 5. Servicio de Atención Residencial, que comprende: Residencias de personas mayores en situación de dependencia, Centro de atención a personas en situación de dependencia en razón de los distintos tipos de discapacidad

No se está necesariamente en situación de dependencia aunque:

• Necesite del apoyo de otra persona después de una intervención quirúrgica.
• Sea una persona con discapacidad y tenga reconocida la minusvalía.
• Tenga reconocida la invalidez laboral.
• Haya sufrido una lesión y necesite estar inmovilizado/a temporalmente.
• Sea mayor y necesite apoyos puntuales de otras personas.

Además, no todas las personas se encuentran en la misma situación de dependencia, ni necesitan de los mismos servicios o prestaciones.

En este Post ha colaborado Gloria López