jueves, 20 de septiembre de 2012

La enfermedad del olvido



La enfermedad de Alzheimer, está íntimamente ligada al envejecimiento, causando lesiones cerebrales como  la pérdida de memoria y otras funciones como el lenguaje y alteraciones de conducta, como depresión, alucinaciones y agresividad. 

La enfermedad es progresiva, pero existen diversos tratamientos que mejoran la capacidad cognitiva y funcional de los enfermos, así como las alteraciones de conducta. 

Los dos factores de riesgo más importantes son la edad y los antecedentes familiares, aunque se han estudiado otros muchos otros.


Las personas mayores de 65 años tienen un 10% de riesgo de tener la enfermedad, mientras que este se eleva a casi el 50% en los mayores de 85 años.

Los individuos cuyos padres o abuelos han tenido demencia tienen más riesgo de desarrollarla, sin embargo la enfermedad se considera hereditaria en menos de un 1% de los casos. Conocer la predisposición puede ayudar a hacer un diagnóstico temprano y a encontrar tratamientos precoces, por lo que en un futuro puede tener gran utilidad.

Una vez diagnosticada  comienza un proceso muy difícil, tanto para el enfermo como para las personas que le rodean. Todo el entorno del enfermo, la casa y la familia, deberá ser reorganizado para evitar cualquier tipo de lesión,  facilitar el manejo de situaciones complicadas, y para asegurar una calidad de vida adecuada al enfermo y a sus cuidadores. 

Por lo que se deben adoptar medidas para: 
Evitar caídas.
Evitar accidentes, retirando todo tipo de materiales cortantes, inflamables y tóxicos. 
Es recomendable equipar la bañera con barras que faciliten la entrada y salida de la misma, y con bandas antideslizantes. Instalar seguros en ventanas y puertas, y no dejar nunca solo al paciente en lugares como terrazas, escaleras, y otros lugares que puedan resultar peligrosos para él. Es muy recomendable tener siempre a mano el número de teléfono del servicio de urgencias o centro de salud más cercano. 
No dejar nada que pueda caerse con facilidad o con lo que se pueda tropezar. Además, es conveniente no cambiar las cosas de sitio para no desorientar al enfermo. 
Es bueno indicar el recorrido desde el dormitorio hacia el baño y la cocina, y se pueden colocar carteles con el nombre (y a ser posible un dibujo sencillo) de estas estancias en la puerta. 

Ya desde las primeras etapas de la enfermedad se debe crear una rutina y seguirla lo más fielmente posible, lo que ayudará al enfermo a orientarse en el espacio y en el tiempo. Esto también se puede conseguir facilitándole el acceso a un calendario donde este pueda ir tachando los días, elaborando una lista de actividades, o situando a la vista un reloj que pueda comprender (normalmente les resulta más fácil interpretar los relojes digitales). 

La familia va a vivir y sufrir con el enfermo de Alzheimer todo el progreso de su enfermedad. Los cambios que van a ocurrir supondrán en muchos casos la aparición de sentimientos negativos (depresión, miedo, ansiedad, culpabilidad…), y un nivel de estrés y desgaste, tanto físico como psicológico, 

Para evitar que la pesona que lo cuida sufra el sindrome del cuidador debe en primer lugar, estar informada y recibir algún tipo de formación que la oriente en el desarrollo de su función. En segundo lugar, debe saber que dispone de ayuda siempre que la necesite, apoyo psicológico, social y familiar. Por último, y no menos importante, el cuidador debe tener tiempo para descansar y poder realizar actividades fuera del entorno del enfermo. En definitiva, no se debe olvidar que tan importante como el bienestar del paciente es el mantenimiento de la calidad de vida de las personas que le rodean.


martes, 31 de julio de 2012

Caídas

La incidencia de caídas en la población anciana es mucho mayor que en el resto de la población.

Una caída puede cambiar la vida de las personas mayores, pues puede conducir a discapacidades y pérdida de la independencia.

Los huesos frágiles por la osteoporosis, pueden causar fracturas frecuentes en la cadera, pero envejecer no es lo único que hace que las personas se caigan.

Las enfermedades crónicas como el Parkinson, demencias, enfermedad cerebrovascular, alteraciones visuales, la pérdida del equilibrio relacionada con la edad, infecciones del oído, el consumo de algunos fármacos, alteraciones osteo-musculares asociados directa o indirectamente con la edad, así como problemas de los pies  pueden ser una causa más de trastorno del equilibrio y de la marcha, y con ello acarrear caídas.

Además suele ser frecuente en la población anciana un mal cumplimiento en la frecuencia y dosis de los medicamentos a tomar, la confusión entre distintos fármacos o la automedicación. Todo esto junto con la presencia de varias patologías, aumenta el riesgo de caídas entre los ancianos, por lo que los médicos deberán ser cautelosos al recetar las diferentes combinaciones de fármacos.

Un 77 % de caídas son derivados del entorno (existencia de alfombras, excesos de espejos, pijamas de pantalón largo, pisos muy pulidos, animales, escaleras, sillas y mesas bajas, etcétera)

Es importante mantener una iluminación adecuada en el área donde se mueve el anciano, evitar colocación de objetos de baja altura con los que pueda tropezar, evitar el uso de alfombras,  procurar que los animales domésticos no circulen alrededor del anciano, colocar barandas a ambos lados de las escaleras, cambiar la bañera por un plato de ducha que no resbale, además de colocar barandillas para agarrarse etc.

Usar zapatos que no resbalen y moverse con la ayuda de un andador o bastón también ayuda.

La caída puede ser un signo indirecto del inicio de una enfermedad en personas mayores y no es extraño una caída como primera manifestación de alguna enfermedad.

Cuidar la salud mediante el ejercicio y los exámenes periódicos tanto físicos como oculares puede ayudar a reducir el riesgo de caídas.

Para reducir las posibilidades de fracturas óseas en caso de caída, hace falta tomar suficiente calcio y vitamina D.

Las personas mayores muchas veces aceptan las caídas como parte inevitable del envejecimiento y por ello frecuentemente dejan de consultar al médico sobre este hecho, por lo que el médico de familia debería dar información a aquellas personas con riesgo de sufrir caídas para así poder evitar muchas de las consecuencias orgánicas y psicológicas que éstas acarrean.

Las mujeres suelen sufrir más caídas que los hombres hasta los 75 años, y a partir de esta edad la frecuencia es similar en ambos sexos.

La fractura es la consecuencia más seria de las caídas. La tasa de mortalidad entre los enfermos que han sufrido una fractura de cadera es del 10-20 % más alta que entre aquellas de igual sexo y edad que no la han sufrido.

La mayor parte de estos fallecimientos ocurren en los 4 meses siguientes, además es causa de incapacidad física posterior, ya que la mitad de los que sobreviven tras ella no recuperan nunca el nivel funcional que tenían antes, además de las secuelas síquicas que generan  miedo a caer otra vez.


martes, 3 de julio de 2012

La importacia del agua en los mayores

Como cada año por estas fechas, venimos padeciendo varias olas de calor de las que es preciso protegernos, ya que es algo vital para la salud y la seguridad, siendo el grupo de las personas mayores, uno de los que mayormente sufre sus consecuencias, porque los golpes de calor pueden alterar todo el organismo y provocar problemas serios. 

Para ello hay que tratar de pasar las horas más calurosas del día en un lugar fresco, usar ropa con tejidos naturales como el algodón y estar constantemente bebiendo agua e ingiriendo líquidos ya que la hidratación es fundamental en nuestros mayores.

No hay otra sustancia tan involucrada en las funciones vitales como el agua. 
Todas las reacciones químicas del organismo se realizan en un medio acuoso. Sirve para transportar nutrientes y como vehículo para excretar productos de desecho. Lubrica y proporciona soporte estructural a tejidos y articulaciones, pero quizás una de sus funciones más importantes está relacionada con la termorregulación a través de la sudoración y transpiración, evitando así las variaciones de temperatura en nuestro organismo que podrían ser fatales.
El contenido de agua es mayor en los hombres que en las mujeres y tiende a disminuir con la edad en ambos sexos.
Muchas veces la reducción de peso en esta etapa de la vida, se produce como consecuencia de los cambios que se producen en la composición corporal, ya que estos llegan a producir alteraciones en la regulación de la temperatura corporal aumentando la tendencia a la deshidratación, por lo que es de suma importancia mantener el balance entre la ingesta y la pérdida de líquidos. Es fundamental hacer el seguimiento nutricional de las personas mayores para evitar los riesgos de deshidratación que pueden dar lugar a graves problemas para su salud, ya que durante el envejecimiento pueden existir diversos factores que favorecan, en mayor o menor grado, dichas alteraciones.

La disminución de la ingesta de agua, puede ser causada entre otros factores por:
Disminución de la sensación de sed, provocada por el envejecimiento.
Disminución de la apetencia por determinados alimentos ricos en agua, por ejemplo la leche.
Disminución de la accesibilidad al agua, causada por mermas de la autonomía física y psíquica del individuo.
El temor a beber y a consumir alimentos ricos en agua, por considerar que puede incrementar el riesgo de incontinencia urinaria, en especial durante las horas nocturnas.

Además también influyen el la desidratación las dificultades en la capacidad de deglución, provocadas por el propio envejecimiento.
El aumento de la diuresis, causada bien por la presencia de algunas enfermedades, como la diabetes descontrolada  o por la administración crónica de algunos medicamentos, tales como diuréticos y broncodilatadores derivados de la teofilina.
El incremento de la pérdida de agua a través de las heces, provocado por la administración incontrolada de laxantes o una mayor incidencia de procesos diarreicos.
La insuficiencia respiratoria, también provoca una mayor perdida de agua en la respiración.

El requerimientos diario de agua en las personas de edad avanzada se convierte en una verdadera necesidad a la que hay que prestar atención.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Esta batalla la gano yo


De todos es sabido que el tabaco produce dependencia física y psicológica, así como también un gran número de enfermedades respiratorias, cardíacas y cáncer.

Aunque es posible dejar de fumar no siempre es una tarea fácil, ya que la naturaleza adictiva de la nicotina se asemeja con la de otras drogas, lo que hace que al abandonar el hábito se produzcan síntomas de abstinencia muy desagradables.

Nunca es demasiado tarde para dejarlo, incluso tras décadas de consumo, las personas que consiguen abandonarlo mejoran su salud y sus espectativas de vida.

Además de que el tabaco afecta también a los no fumadores, pues  la exposición pasiva al humo del tabaco son suficientes para que el sistema circulatorio del no fumador se comporte de manera similar al de un consumidor,  por lo que esta circunstancia aumenta el riesgo de sufrir las mismas patologías que las de los fumadores, entre los fumadores pasivos.

Con los primeros cigarrillos, las sustancias tóxicas del tabaco, producen en el organismo sensaciones desagradables, tales como tos, náuseas, e incluso vómitos, pero después de un tiempo, los fumadores manifiestan placer al sentir su sabor y aroma.

Por regla general los fumadores siempre se justifican para seguir fumando, y sostienen que al dejar de fumar engordan, o que su consumo calma los nervios o que este  funciona como un estimulante.


Aunque el principal beneficio que se obtiene con el abandono del tabaco recae principalmente sobre la salud, existen otros muchos por el que merece la pena dejarlo como puede ser el ahorro económico, la recuperación de los sentidos como el gusto y el olfato, el reflejo de una imagen hacia los demás más agradable al desaparecer el intenso olor a tabaco que  muchos fumadores desprenden, y el disfrute de un ambiente limpio de humos, sobre todo en los lugares donde hay menores.

¿No son estos motivos suficientes para intentar dejar de fumar? Ya que los mensajes alarmistas impresos en las cajetillas de tabaco causan baja repercusión entre sus consumidores, ¿porque no intentarlo pensando en los beneficios que puede suponernos su abandono?

Para que sea más llevadero
Unos Consejos para dejar de fumar


jueves, 3 de mayo de 2012

Importancia de la Visión y el oido de los mayores en sus relaciones sociales

Con la edad son cada vez más frecuentes los problemas relacionados con el oido y la visión, condicionando la correcta relación de los mayores, con las personas de su entorno. Una mala visión puede provocar caídas, por lo que esto suele propiciar el miedo de salir a la calle, y el hecho de no ser capaz de oír o entender las conversaciones, limita la posibilidad de utilizar el teléfono, por lo que estas deficiencias afectan a la capacidad de participar en diversas actividades sociales y produciendo a su vez un sentimiento de aislamiento.

En el momento en que aparezcan los primeros signos de alarma, como visión borrosa, disminución de la visión o dificultades auditivas se debe acudir al especialista para que este ponga cuanto antes el tratamiento adecuado.

Los problemas de visión más frecuentes en las personas mayores son:

PRESBICIA: Comúnmente conocido como "vista cansada", es una consecuencia del envejecimiento del ojo y la pérdida de elasticidad del cristalino y es algo casi inevitable, empieza a manifestarse entre los 40 y los 45 años, se puede corregir facilmente mediante el uso de gafas graduadas. Hoy día también se puede corregirse con láser.

CATARATAS: Están provocadas por la progresiva pérdida de transparencia del cristalino por lo que conlleva a una disminución de la agudeza visual. En su inicio se pueden manifestar por sensación de deslumbramiento, disminución de la sensibilidad a los contrastes y dificultades para percibir el relieve y los colores.
El avance de la edad aumentan las posibilidades de padecerlas, además de la diabetes, ciertas infecciones, traumatismos oculares o la tendencia genética. El tratamiento es fundamentalmente quirurgico, y sus resultados son muy buenos.

GLAUCOMA: Es un aumento de la presión intraocular por falta de drenaje del humor acuoso. Produce lesiones en el nervio óptico con problemas en la visión y si esto no se corrige a tiempo ceguera.
Se presenta como visión de moscas volantes o centelleantes, pérdida de visión lateral o periférica, dolor en los ojos, cefalea, visión borrosa, visión de halos tipo arco iris, nauseas y vómitos e incluso ceguera.
La presión ocular elevada aumenta el riesgo de desarrollar glaucoma, por lo que es aconsejable comprobarsela al menos cada 2 años en mayores de 50 años. El tratamiento médico es muy efectivo y para casos difíciles se puede intervenir quirúrgicamente.

PROBLEMAS CON EL OIDO

Cerca de un cuarta parte de las personas de 65 a 74 años y hasta la mitad de los mayores de 75 años sufren una disminución auditiva lo suficientemente importante como para interferir con su actividad social debida al propio proceso de envejecimiento.
Como su desarrollo es progresivo muchas personas no son conscientes de que su audición está disminuyendo y deteriorándose, por lo que tienden a creer que las personas de su entorno no les hablan alto y claro, y en general, entienden mal las conversaciones, especialmente en reuniones familiares o en ambiente ruidoso. La presbiacusia no tiene tratamiento curativo pero hay varias formas de paliar la pérdida auditiva y sus efectos. El tratamiento mas frecuente es la amplificación mediante audífonos.

Es de esencial importancia que ante cualquier problema de audición se acuda al médico especialista, para el estudio y valoración de las causas que motivan la pérdida de audición. Según la causa, así será el tratamiento.
Nunca hay que resignarse por la creencia errónea de que es algo natural de la edad.

lunes, 9 de abril de 2012

Hagamos frente al Parkinson


Con la celebración el 11 de abril del día mundial del parkinson, recordamos diferentes aspectos de esta enfermedad.

La enfermedad de Parkinson consiste en un desorden crónico y degenerativo de una de las partes del cerebro que controla el sistema motor y se manifiesta con una pérdida progresiva de la capacidad de coordinar los movimientos. Se produce cuando las células nerviosas de la sustancia negra del mesencéfalo, área cerebral que controla el movimiento, mueren o sufren algún deterioro.
No se sabe con exactitud cuales son las causas que provocan la enfermedad.

El Parkinson se confunde en sus etapas iniciales con los síntomas propios de otras patologías, por lo que es difícil de diagnosticar.

Los primeros síntomas suelen ser leves y se van haciendo cada vez más notorios con el paso del tiempo.
El cuadro inicial típico registra dolores en las articulaciones, dificultades para realizar movimientos, agotamiento. La caligrafía también empieza a cambiar y se torna pequeña e irregular. En el 80 por ciento de los pacientes comienzan los síntomas en un solo lado del cuerpo y luego se generalizan. El carácter también varía en los primeros estadios, por lo que es habitual la irritabilidad o la depresión sin causa aparente.

Todos estos síntomas pueden perdurar mucho tiempo antes de que se manifiesten los signos clásicos que confirman el desarrollo de la enfermedad, que se manifiesta con la aparición de temblores, rigidez de los músculos, lentitud y dificultad para iniciar el movimiento, aunque a veces, no se manifiestan todos los síntomas conjuntamente.

El Parkinson no puede prevenirse, pero ante un diagnóstico temprano acudiendo al médico 1 vez al año y ante cualquier sintomatología que nos llame la atención, se puede retardar la progresión de la enfermedad ya que actualmente se controla y trata con eficacia.
Los medicamentos utilizados alivian los males producidos pero no eliminan la causa.

La evolución de la enfermedad, en la mayoría de los casos, es lenta, por lo que al principio interfiere minimamente en la vida diaria. Muchas veces los síntomas permanecen estables durante largo tiempo y si se trata convenientemente no se acortan las perspectivas de vida.

Uno de los aspectos más importantes del tratamiento de la enfermedad de Parkinson consiste en el mantenimiento del tono muscular y de las funciones motoras, por lo que es esencial la actividad física diaria. También hay ejercicios determinados que pueden ayudar a mantener la movilidad de los miembros y fortalecer los músculos que generalmente se ven más afectados.

El Parkinson afecta por igual a hombres y mujeres de todas las razas. Su desarrollo está relacionado con la edad: aparece generalmente a partir de los 50 años y la media de inicio de los síntomas se sitúa en los 60. Sin embargo, en los últimos años se ha registrado un aumento considerable de los casos de Parkinson precoz y se estima que cerca del 10 por ciento de los pacientes tienen menos de 40 años.

Listado de Asociaciones de Parkinson en España

martes, 13 de marzo de 2012

Porque más vale prevenir


Dado que el día 14 de marzo celebramos el día europeo para la prevención del riesgo cardiovascular, resulta interesante recordar cuales son sus principales factores de riesgo, ya que según datos de la Federación Mundial del Corazón, las enfermedades cardiovasculares y los infartos causan 17,5 millones de muertes al año, tantas como el resultado de sumar las provocadas por el sida, la tuberculosis, la malaria, la diabetes, el cáncer y las patologías respiratorias crónicas.

La enfermedad cardiovascular puede prevenirse adoptando hábitos de vida saludables, tratando de mantener a raya el colesterol, la hipertensión, la diabetes, y evitando además el tabaquismo y el sedentarismo.

OBESIDAD, COLESTEROL E HIPERTENSIÓN: Pueden reducirse si adoptamos unos nuevos hábitos a la hora de alimentarnos, apostando por una dieta cardiosaludable podemos llegar a reducir nuestro riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.


La Dieta Mediterránea es la idónea a seguir porque su aporte de grasas proviene fundamentalmente de los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados presentes en el pescado y los aceites de oliva y de semillas. También es importante el consumo de vegetales, legumbres, cereales, hortalizas y frutas.

Haciendo un programa de ejercicio aeróbico (caminar, carrera suave, ciclismo, natación…), a intensidad moderada y desarrollado de manera regular (tres a cinco sesiones por semana), aumenta el HDL (colesterol bueno) y reduce el LDL (colesterol malo) y los niveles de triglicéridos.

LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL: No produce síntomas y puede pasar inadvertida. Es más frecuente a partir de los 40 años, aunque puede aparecer a cualquier edad. Aunque para la hipertensión existe en muchos casos predisposición familiar, se da también en personas sin antecedentes. Es recomendable controlarla a partir de los 40 años.

LA DIABETES MELLITUS: Esta enfermedad se produce cuando el páncreas no puede fabricar insulina suficiente o cuando ésta no logra actuar en el organismo porque las células no responden a su estímulo.

Quienes padecen este trastorno tienen más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Es vital aprender a prevenir la diabetes y mantener a raya este factor de riesgo, por lo que es aconsejable realizar un estudio de prediabetes a todos los adultos con sobrepeso y con algún otro factor de riesgo adicional.

EL TABAQUISMO: Los fumadores tienen tres veces más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular que el resto de la población. Si quieres puedes dejarlo.
Debes tener en cuenta que los síntomas por muy intensos que parezcan, siempre son pasajeros.

EL SEDENTARISMO: Sólo se combate con actividad física. No se trata de convertirse en un atleta de competición, sino en modificar los hábitos sedentarios transformarlos de forma que se incremente nuestro nivel de actividad física.
Los adultos sedentarios que llevan mucho tiempo sin hacer ningún tipo de ejercicio es conveniente que consulten a su médico. Tan peligroso es para la salud no hacer nada de deporte, como lanzarse a un ejercicio exhaustivo y desmedido de forma aislada.

LA OBESIDAD: Su riesgo depende en gran medida de la localización de la grasa, siendo la que se acumula en el abdomen la que en mayor medida afecta al corazón.

EL ESTRES: Los más propensos a padecerlo son los individuos competitivos, muy autoexigentes, apegados al trabajo y obsesionados con el éxito.

DROGAS: Está demostrado que igualmente influyen en los factores de riesgo cardiovascular.

EDAD: La personas de edad avanzada son las principales víctimas de la mayor parte de los accidentes cardiovasculares. Las probabilidades de insuficiencia cardiaca se duplica cada década a partir de los 40-45 años.

LA RAZA: Numerosos estudios apuntan una mayor disposición de las personas de raza negra a padecer hipertensión arterial. Además, parece demostrado que su incidencia tiene peor pronóstico en este grupo de población. Otras investigaciones han descubierto que en los países asiáticos se da un mayor riesgo de ictus y uno más bajo de infarto de miocardio.

La mayor o menor presencia de enfermedades cardiovasculares en las diferentes etnias se debe en gran medida a la diferente prevalencia genética de enfermedad. Asimismo, el distinto impacto de estas patologías entre las razas también es consecuencia de las costumbres alimentarias y la actuación de otros factores de riesgo.

EL GÉNERO Como factor de riesgo cardiovascular

Este dato se ha atribuido al hecho de que las hormonas femeninas ejercen un efecto protector, pero a partir de la menopausia queda demostrado el incremento del índice de enfermedades de corazón en la mujer, al desaparecer la defensa que le proporcionaban los estrógenos. Tres de cada diez fallecimientos que se producen en la población femenina de nuestro país están directamente relacionados con la salud del corazón.
Esta realidad es desconocida por la mayoría de las mujeres, ya que normalmente nos preocupamos más por el cáncer de mama o la osteoporosis, por lo tanto debemos seguir las mismas pautas de prevención que los hombres.


lunes, 13 de febrero de 2012

Cuando el corazón sigue latiendo


Muchas veces la palabra amor se asocia a juventud, sin embargo la necesidad de amor, afecto y ternura es un sentimiento universal que no pertenece a ninguna franja de edad.
El amor es uno de los regalos más maravillosos que puede recibir un ser humano en cualquier momento de su vida.
El verdadero amor no se apoya en lo físico, puesto que esta atracción es muy cambiante y depende de muchas variables, de las cuales algunas son externas. En cambio, sí se basa en lo espiritual, donde la relación se da a un nivel más profundo, soportada por los sentimientos y los pensamientos.
Cuando se llega a la madurez, se ha aprendido a amar de una manera más completa, que supera al enamoramiento y la pasión de los años jóvenes, ya que en estos suelen dominar los instintos.
El amor de juventud es mayoritariamente pasional, donde principalmentese se busca la propia felicidad .
Las parejas de la tercera edad, han aprendido a compartir, tanto los buenos momentos y recuerdos, así como enfermedades, achaques y pérdidas. Esto junto con la suma de la disminución física que trae aparejada una merma en las actividades, son factores que favorecen el compañerismo y la cooperación de la pareja.
Hay muchas ocasiones en que cuando uno de los miembros de la pareja fallece cae sobre la persona que ha quedado viuda el peso abrumador de la soledad, y se animan a vivir un nuevo amor a una edad avanzada.

El personal de los centros para la tercera edad, a menudo son testigos de esos impulsos del corazón que se desencadena entre sus residentes.

Por otra parte, las parejas tardías suscitan en muchos, un cierto escándalo íntimo, pues consideran que las personas mayores son gente serena, que se van desprendiendo progresivamente de la vida preparandose a morir, pero la pasión que se despierta en ellas echa por tierra esta idea.
Además, a muchos hijos les cuesta asimilar que sus padres, mayores, tengan vida sexual, a lo que se suma un sentimiento cercano a los celos, y porque creen que la madre o el padre difuntos han caido rápidamente en el olvido, como si el nuevo lazo afectivo implicara un rechazo del pasado, pero esto no es así, ya que si hubo una relación profunda esta dejó una huella que ninguna otra relación podrá borrar. Además está el tema de la herencia, por lo que dejar clara la transmisión de los bienes facilitará la acogida de la persona recién llegada.

Vivir un nuevo amor a una edad avanzada revela una vitalidad formidable que debería maravillarnos y tranquilizarnos, pues nos demuestra que es posible vivir hasta el final una vida plenamente humana.

viernes, 20 de enero de 2012

En los comienzos de año


El tiempo pasa rápido y a estas alturas hemos pasado más de la mitad del primer mes de 2012.

Generalmente al comenzar un nuevo año, nos hacemos buenos propósitos y nos apetece empezar nuevas experiencias, pero a menudo todo esto no pasa de ser meras proposiciones que en la mayoría de las ocasiones se las lleva el viento.

Pero no porque otros años no hayamos sido capaces de llevarlo a cabo tenemos que dejar de intentarlo, sólo siendo un poco más perseverantes y organizándonos bien podremos lograr gran parte de ellos.

Evidentemente, nuestros planes tienen que ser realistas, por ello, está bien que tengamos aspiraciones pero debemos tener en cuenta que se trata sólo de propósitos, y no debemos frustrarnos si no los conseguimos.

Si estamos decididos a cumplirlos, será necesario, además de un esfuerzo sostenido, organizarnos y sobre todo tener nuestras metas claras, pues una de las principales razones por las que fallamos en nuestro intento es que a menudo nos hacemos propósitos demasiado genéricos y, en muchos casos inalcanzables.

Por ello, tenemos que ser prácticos y cambiar los grandes propósitos por otros puntuales fácilmente alcanzables.

Una buena idea es dejarlo todo por escrito y situar la lista en un lugar visible.

Debemos encarar nuestros nuevos planes con la convicción de que podemos lograrlos, ya sea en el nuevo año o cualquier otra fecha, siempre estamos a tiempo de modificar esas pequeñas actitudes o hábitos que no nos gustan del todo.

Entre mis propósitos está la lectura, y he encontrado siguiente libro que me parece muy interesante y comparto con vosotros por si interesa a alguien.

EL CUIDADOR. Una vida con el Alzheimer.

jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Feliz Navidad?



Tan solo faltan unos días para que muchas personas hagan realidad la frase del famoso anuncio de turrón que dice "Vuelve a casa por Navidad".
En estas fechas , parece que la necesidad de sentirse feliz y acompañado, se hace más patente que durante el resto del año por lo que en estos días nos sentimos más obligados a compartir con nuestros amigos y familiares y a estar felices. Pero esto no es así para todo el mundo, hay muchas personas para las que estas fechas son especialmente tristes por diferentes circunstancias.
Los medios de comunicación y la publicidad enfatizan la necesidad de estar acompañado en estas fechas, y esta presión crea en muchos de nosotros la necesidad de compañía.
Hay muchas personas para las que estas fechas son una época como otra cualquiera:
Personas que están solas en sus casas, trabajando, de guardia en un hospital, lejos de sus familias,o bien con problemas familiares, haciendo que se sientan tristes.
Está demostrado que la Navidad hace más obvio el sentimiento de soledad, pues según las estadísticas por estas fechas hay muchas personas que se deprimen más.
Para evitar esto, es bueno encontrar nuevas aficiones que faciliten nuestra relación social, buscar actividades con personas afines a nosotros y mantener esos encuentros para afianzar una posible amistad futura. Toda interacción con los demás es positiva, recuperar la relación con antiguos amigos y familiares lejanos que hace tiempo que no vemos, insertarnos en nuestro grupo de trabajo, saludar a las personas con que diariamente nos cruzamos.
Todas estas situaciones nos ayudarán a no sentirnos tan solos en estas fechas, aún así, es posible que por nuestro carácter, nuestra personalidad, la baja autoestima, o la extrema timidez, tengamos serias dificultades de comunicación y nos resulte imposible hacer frente a esta situación.
Este sentimiento de tristeza, inunda también a muchos de nuestros mayores, ya que en estas fechas suelen acordarse de los familiares que faltan. Muchos han perdido a sus parejas, otros incluso hijos u algún otro familiar cercano.
Así mismo muchos enfermos de alzheimer, parkinson y otras enfermedades degenerativas y sus cuidadores están más propensos a estos sentimientos de tristeza, debido a la preocupación que la enfermedad representa para la familia
Para sobrellevar mejor estas situaciones se pueden hacer las siguientes actividades:
Como en esta época se recuerda más a los familiares y amigos, podemos sacar los álbumes de fotos y así ejercitar la memoria, haciéndoles preguntas sobre las personas, lugares, fechas, eventos y situaciones que se encuentran reflejadas en las fotos.
Desde luego esta actividad está indicada en niveles leves de la enfermedad, aunque también estimula el cerebro de un paciente en estado severo aunque este no manifieste respuesta alguna.
Aunque tanto el paciente como el cuidador deben integrarse en las celebraciones, hay pacientes que no toleran los cambios en su rutina, por lo que hay que protegerlos de los ruidos, la afluencia de visitas y la prolongación de estas.
Por Navidad son muchas las personas que toman vacaciones, por lo que el cuidador principal debe aprovechar la llegada de otros familiares, para implicar a estos en el cuidado de la persona dependiente y así poder tomarse unos días, o bien unas horas de tranquilidad y descanso.
También podemos aprovechar que es época de regalos, para comunicar a los familiares, las necesidades del paciente y para que los regalos que este reciba puedan facilitar su cuidado.
A pesar de las dificultades, la vida solo se vive una vez, así que procuremos ser felices en Navidad y Siempre.



viernes, 25 de noviembre de 2011

Ictus Cerebral

El Ictus cerebral, o accidente cerebrovascular , es la interrupción del flujo sanguíneo al cerebro y en consecuencia al aporte de oxígeno que este necesita para funcionar, su efecto depende de la intensidad y de la zona cerebral afectada.
Aunque la mayoría se producen a partir de los 65 años, hasta un 15% de los casos se presentan en personas con menos de 45 años, como en los casos conocidos de las actrices Silvia Abascal o Sharon Stone.

Existen dos tipos de Ictus Cerebrales:
Ictus Isquémico: Se llama al proceso por el que el vaso sanguíneo se bloquea y deja de irrigar el cerebro.

Ictus Hemorrágico:   Se llama así al proceso por el que el vaso sanguíneo se rompe. El nombre de derrame  cerebral ,  que es la forma coloquial de llamar al Ictus cerebral puede provenir de este segundo tipo de ictus.
Podría decirse que este trastorno aparece sin avisar, pero en realidad no es así. La mayoría de las personas que tienen un accidente cerebrovascular  suele llevar tiempo con tensión arterial elevada, cifras de colesterol altas, historia de tabaquismo y otros malos hábitos.

Los síntomas que dan los accidentes cerebrovasculares son muy variables. En general pueden ir desde una disminución de la fuerza o de la sensibilidad en un lado del cuerpo, a cierta dificultad para expresarse o entender,  pérdida de visión, desviación de la mirada, desequilibrio, cefaléa muy intensa.
Ante cualquiera de estos síntomas, la persona debe acudir lo antes posible al hospital.

La atención precoz y especializada es necesaria para evitar grandes discapacidades.

En cuanto pasa la fase crítica se debe realizar una rehabilitación intensiva y prolongada.

Muchas de las complicaciones inmediatas tras el ictus están relacionadas con la movilidad, por lo que se recomienda la movilización precoz tan pronto como la situación clínica del paciente lo permita.

El inicio del tratamiento rehabilitador durante las primeras 24-72 horas tras el ictus,  no comporta riesgos para el  paciente , de hecho los pacientes que lo inician durante la primera semana tras el ictus tienen menor grado de discapacidad y más calidad de vida a largo plazo que los que inician más tarde.

La vuelta a casa tras el ictus,  es un proceso complejo y difícil para el paciente y su familia, pero esto nunca debe suponer una interrupción en la rehabilitación.

Las  secuelas del ictus no son sólo físicas y emocionales, sino también socio-familiares puesto que en muchos casos se ve afectada la participación del paciente en la vida  cotidiana .

Las asociaciones de pacientes y los grupos de ayuda mutua ofrecen un soporte inestimable a largo plazo que facilita la participación social tras sufrir un ictus.

La rehabilitación es un proceso limitado en el tiempo, cuyo objetivo es prevenir complicaciones y reducir el déficit neurológico a fin de conseguir la máxima capacidad funcional para facilitar la autonomía personal y la reintegración familiar y sociolaboral.
 Esta debe comenzarse tras la fase aguda para mejorar el resultado final y disminuir la discapacidad y la dependencia.

En La Rehabilitación Neurológica, la movilidad, la cognición y la conducta, son los aspectos con los que trabajan los profesionales en las personas que han  sufrido un ictus y  según el grado en que se hayan alterado estas funciones, se necesitará un tipo de tratamiento y un número diferente de terapias de  mayor  o menor  duración temporal del proceso de recuperación.

En la Rehabilitación Motora, además de la fisioterapia, proporciona gran ayuda la Estimulación Magnética Transcraneal de las áreas motoras del cerebro, la Biónica y la Robótica aplicada a las extremidades.
La recreación visual interactiva y simultánea, incorporada a los equipos de entrenamiento,   aumentan  la funcionalidad, restan monotonía a las terapias y facilitan las tareas a los fisioterapeutas, y psicomotricistas impulsando el proceso de recuperación.

En la Rehabilitación Cognitiva, son objetivos destacados la recuperación del habla, lenguaje, memoria, deglución, cálculo y escritura.

Es deseable que el paciente comprenda lo que se le hace para que se implique activamente  en el  tratamiento .
La falta de conciencia de la enfermedad dificulta considerablemente, el proceso rehabilitador.

Comparto con vosotros  una guía muy completa para pacientes de ictus y cuidadores. 

Espero que os sea de interés


martes, 25 de octubre de 2011

Ley de Dependencia


En las últimas décadas la sociedad española ha experimentado numerosos cambios en la forma de vida de nuestro país. Las estructuras familiares han cambiado, pasando de la típica familia de varios hijos con el padre y la madre conviviendo en el mismo hogar, a las familias monoparentales y con un número menor de hijos. La mujer que generalmente estaba encasillada en el cuidado del hogar, hace ya un tiempo que forma parte del mercado laboral, lo que hace que aumente su carga de trabajo pues pese a tener un trabajo fuera de casa sigue teniendo la carga de las necesidades del domicilio.

Este cambio de modelo familiar, junto con el aumento de la esperanza de vida y el crecimiento del grupo de edad de mayores de 80 años, además del incremento de personas de todas las edades que como consecuencia de algún tipo de accidente o enfermedad sufren alguna deficiencia o discapacidad, está propiciando que cada vez sea mayor el número de personas que presentan algún tipo de dependencia y que por ello deben recibir cuidados.

Siendo la familia la institución que tradicionalmente y de forma principal se ha venido ocupando del cuidado de las personas dependientes, pero como consecuencia del incremento en el número de estas personas y de los cambios producidos en la propia familia y la sociedad, junto a las escasas ayudas públicas destinadas al respecto, se da la situación en la que la familia cada vez tiene mayores dificultades para seguir haciendo frente a estas necesidades en la misma forma que lo venía haciendo hasta ahora. Esto provoca que el cuidado de las personas dependientes se viva como un problema y que sea una de las principales preocupaciones de nuestra sociedad, y al igual que ha sucedido en otros países de nuestro entorno europeo, se trabaja para conseguir una protección pública específica ante este riesgo.

Las últimas décadas en España han traído profundas transformaciones en la pirámide poblacional, entre ellas un proceso de envejecimiento notable y esto hace que se haya producido un gran aumento de personas con discapacidad, ya que la edad es un factor determinante en la aparición de este fenómeno.

El envejecimiento es parte natural de la vida y debemos conseguir que el aumento en años de vida vaya acompañado de una buena calidad de esta en la población anciana. Aunque generalmente se habla de dependencia de personas "mayores" (ancianos) existen personas jóvenes con minusvalías que también son dependientes, muchas de éstas, tienen que ser atendidas por los padres que en muchos casos son personas mayores mayores.

Una persona puede ser dependiente y autónoma, si tiene discapacidad física sin deterioro cognitivo.

Se entiende por autonomía a "la capacidad de controlar, afrontar y tomar, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias, así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria".
Una persona es dependiente cuando presenta una pérdida más o menos importante de su autonomía funcional y necesita la ayuda de otras personas para poder desenvolverse en su vida diaria.

Se entiende por dependencia al "estado de carácter permanente en que se encuentran las personas, que por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la discapacidad, y ligadas a la falta o a la pérdida de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria.

La Ley de Dependencia es una ley universal a la que tienen derecho todos los españoles que no pueden valerse por sí mismos. Con esta ley se pretende alcanzar la autonomía de las personas dependientes y de sus cuidadores.
Para ello, el Estado y las Comunidades Autónomas, se han dotado de unos recursos y prestaciones a los que podrán acceder todas aquellas personas que cumplan los requisitos establecidos en la Ley de Dependencia.
Los grados de dependencia estipulados por la Ley de Dependencia son los siguientes:

  • Primer grado o dependencia moderada:

Personas que necesitan ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria, al menos una vez al día, (por ejemplo, para comer y beber, controlar la micción o la defecación, lavarse, vestirse...), o necesitan ayuda intermitente o limitada para mantener la autonomía personal.

  • Segundo grado o dependencia severa:

Personas que necesitan ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero no requieren el apoyo permanente de un cuidador, o necesitan mucha ayuda para mantener la autonomía personal.

  • Tercer grado o gran dependencia:

Personas que necesitan ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria varias veces al día, y por su pérdida total de autonomía, necesitan el apoyo indispensable y continuo de otra persona, o bien tienen necesidad de ayuda total para mantener la autonomía personal.

Cada grado tiene a su vez dos niveles de intensidad: Nivel 1 y Nivel 2.

Trámites para Solicitar la ayuda de La Ley de Dependencia:
El proceso deberá iniciarlo la persona que pueda estar afectada por algún grado de dependencia o quien ostente su representación.
La solicitud se hace por escrito, rellenando los formularios que para ello ha aprobado la Comunidad Autónoma donde reside la persona.
La solicitud y documentos que la acompañan deberá presentarse en aquella institución o departamento que sea competente en cada
Comunidad Autónoma y es común que también pueda presentarse en los respectivos centros de servicios sociales de cada localidad.
Habitualmente suele exigirse además del modelo de solicitud relleno y firmado, un informe de salud (al que pueden acompañarse otros informes que el solicitante tenga en su poder), fotocopia del DNI, certificación de empadronamiento del lugar donde va a solicitarse, en caso de ser necesario puede solicitarse declaración del guardador de hecho u otros documentos análogos. Es conveniente informarse sobre cuáles de estos documentos son necesarios y solicitar los impresos ante la misma administración donde va a solicitarse el reconocimiento.

Entre los servicios que contempla la Ley están incluidos:

  • 1. Servicios de Prevención de las situaciones de dependencia
  • 2. Servicio de Teleasistencia
  • 3. Servicio de Ayuda a Domicilio, entre lo que se incluye: Atención de las necesidades del hogar y Cuidados personales.
  • 4. Servicio de Centro de Día y Noche, que puede ser: Centro de día para mayores, Centro de día para menores de 65 años, Centro de día de atención especializada, Centro de noche.
  • 5. Servicio de Atención Residencial, que comprende: Residencias de personas mayores en situación de dependencia, Centro de atención a personas en situación de dependencia en razón de los distintos tipos de discapacidad

No se está necesariamente en situación de dependencia aunque:

• Necesite del apoyo de otra persona después de una intervención quirúrgica.
• Sea una persona con discapacidad y tenga reconocida la minusvalía.
• Tenga reconocida la invalidez laboral.
• Haya sufrido una lesión y necesite estar inmovilizado/a temporalmente.
• Sea mayor y necesite apoyos puntuales de otras personas.

Además, no todas las personas se encuentran en la misma situación de dependencia, ni necesitan de los mismos servicios o prestaciones.

En este Post ha colaborado Gloria López