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La sangre fluye por el sistema circulatorio en estado líquido, pero esta tiene la capacidad de coagularse cuando es necesario, para taponar la heridas.
Como consecuencia de esa capacidad para formar coágulos, se pueden formar trombos que son coágulos en el interior de algún vaso del sistema circulatorio. Una embolia se produce cuando un fragmento de ese coágulo se desprende de forma brusca y tapona alguna arteria o vena.
En muchas ocasiones el tratamiento de antocoagulantes hay que seguirlo de por vida, por lo que requiere conocer bien el fármaco y sus posibles complicaciones, adecuando nuestros hábitos para que afecte lo menos posible a nuestra calidad de vida. Cada persona es diferente y necesita un trato personalizado. Con la ayuda de nuestros médicos y enfermeras, nos adaptaremos a él, para hacerlo cómodo y seguro.
En España, el anticoagulante oral más habitual es el SINTROM.
La complicación más frecuente, y más grave, que tienen los anticoagulantes es la hemorragia. La mayoría de las veces son hemorragias leves y sin apenas repercusiones, como menstruaciones más abundantes, sangrado por la nariz, sangrado de encías al cepillar los dientes, moratones en la piel, pequeñas hemorragias en la parte blanca del ojo, o esputos manchados de sangre.
Es importante acostumbrarse a tomarlo todos los días más o menos a la misma hora.
Si se olvida de la toma a la hora habitual, puede tomarla antes de que transcurran unas 4 horas. Después de este tiempo, es mejor saltarse esa dosis y seguir al día siguiente con la pauta establecida.
Los medicamentos a tomar ante cualquier dolor o infección, deben de ser siempre recetados por el médico, nunca automedicarse, ya que la toma del anticoagulante, puede tener efectos adversos con otros medicamentos, y es el médico quien mejor sabe que puede recetar.

La mayor parte de la vitamina K procede de los alimentos de origen vegetal, especialmente hortalizas de color amarillo oscuro o verduras de hoja verde como las espinacas, el brócoli, el repollo, la lechuga romana, las endibias, la col rizada, la remolacha, los espárragos y algunas clases de soja fermentada. Estos alimentos no están prohibidos pero deben ser controlados en la dieta.
El tabaco es muy rico en vitamina K, por lo cual puede frenar el efecto del anticoagulante, además de que el tabaco, es un importante factor de riesgo de enfermedad cardiovascular y provoca cáncer y graves enfermedades respiratorias.
A la hora de viajar, procure tener un control reciente antes de iniciar su viaje, y llevar el calendario de dosificación y medicación suficiente para todos los días del viaje.

Las vacunas habituales (gripe, catarro, anti-tetánica) de forma subcutánea pueden ponerse. Evitar las inyecciones intramusculares pues pueden producir hemorragias o hematomas importantes.
Ante cualquier visita o consulta al médico especialista se debe informar a este que está tomando tratamiento anticoagulante. Avisar también cuando tengan que hacerle una mamografía. Además comentarlo en el podólogo si se precisa alguna intervención en los pies y avisar cuando haya que realizar cualquier prueba diagnóstica invasiva que implique realización de cortes o biopsias.
Para operaciones de cataratas hay que consultar siempre con el oftalmólogo. En la actualidad, suele utilizarse un colirio como anestésico y la cirugía es muy rápida y con riesgo muy bajo.
Algunos preparados de herboristeria interfieren de forma importante con la medicación anticoagulante. Evitar los suplementos vitamínicos ricos en Vitamina K. Compruebe la composición y los efectos de los preparados homeopáticos, puesto que podrían interferir con el tratamiento.
ANTE LA DUDA, CONSULTE CON SU CENTRO DE CONTROL.